jueves, 18 de marzo de 2010

EL ASOMBRO POR UNA NOCHE CON ELLA

(Sobre cómo saberse desarmado por la más devastadora comunión en un abrazo suyo)


Apago la luz
Me abrazo a ti
Escondo en tu cuello
La turbación del día
Te digo que te quiero
Tu piel se eriza
Y así
En unos segundos
Respiramos al mismo compás
Dormidos
Con la certeza de saber que,
Al despertar
No habrá sido un sueño
Y podremos regalarnos
Sin miedo
Una vez más
La efímera certeza
Del amor inesperado



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viernes, 12 de febrero de 2010

Y Sin Temblar Apenas

¿Por qué deseas que venza al miedo? Si así fue su vida, quizá ése es su destino. ¿Y encadenar así tu destino a la piedra de molino del no debo, del no puedo? Solo, libre, fuerte. Y ser luz, aun temblorosa.



Quizá entonces lo supo
Quizá
Fue dócil y envidió
A la vida
Inoportuna
Imprudente

Y sin temblar apenas

Para huir del escudo
Puñal de gelatina
Brillo en su boca
Amenaza de hechizo
Demasiadas ventanas
Abiertas
Precipicio o huida
Vida en vida

Y sin temblar apenas

Pasos largos
Camina
Interpreta el papel
Hoy tú eres tú
Y esa presencia
Que canta
Peligro
Apretando los dientes
El día aún no acaba
Listo está el equipaje

Y sin temblar apenas

martes, 9 de febrero de 2010

El Libro de las Cosas Aprendidas. Relato Corto (o cómo honrar a quien un día amamos, aprendiendo a crecer sobre el aparente fracaso de la pérdida)



Acerqué la piel suave del cuaderno a mi cara y sentí en mis labios el tacto amable del curtido, rojo guindilla.



Creo que me pedía a gritos que lo abriera, que rompiera la perfección impersonal de sus hojas blancas, o así lo sentí yo al menos. Y lo cierto es que jamás me ha abandonado esa sensación, esa urgencia, cada vez que lo he encontrado entre mis cosas, o cada vez que él me ha hallado a mí, por muchos años que hayan pasado.



Oliendo una vez más el amargo aroma de la piel, abrí el cerrojo dorado, levanté la tapa y descubrí, para mi asombro, que él ya había dejado dentro parte de lo que era nuestro, sólo nuestro:





La palabra, mujer


no la digas aún


Aguarda


Que son bellos estos días


Valiosos por efímeros





No invada


el verbo


nuestra cerca


Deseémonos así


Sin futuro ni promesas


Sin las frases repetidas





Contente, corazón


No anheles la certeza


Renuncia a tu codicia


Y arriesga





De par en par las puertas


La huida ha de ser fácil


No te entregues todavía


No ganes la batalla


Sé duda


Sé capricho


Si hemos de morir,


Que hoy suceda





No han de ir nuestras pisadas


Por las huellas de los hombres


Conserva, amiga mía,


el barro del camino


Limpiémoslo despacio


Sin prisas ni palabras


Déjalo


Más bien que caiga solo


Tenemos unas horas:


La vida en tu suspiro





Respira


Calla


Observa


No cures mis heridas


Concentra en mí tus ojos


Condena las fronteras





No anuncie tu sonrojo


Amapola de esta noche


Que hará sangrar el alba





Que la vida nos concede


Una suerte insospechada


Tenerte entre mis brazos


Y siempre no llegar


Cada vez que en el silencio


Me acaricia tu perfume


Lo más tuyo


Que ya es nuestro





No hemos de soñar


Que aún hay un mañana


A este amor, mi buen amor


No arribe nunca el habla





La frágil tentación


De escaparnos del Ahora


Valdría nuestra muerte





Y si sólo fuera eso…





¿Qué palabra era ésa? ¿Qué no debía mencionar aún, si mis labios apenas sabían pronunciar lo más sencillo? ¿Cómo explicar el torbellino de emociones que él había despertado en mí?



Si dijera que fue perfecto, los dos sabríamos que no fue así. Más bien podría decir que nuestro amor imperfecto, ése que pasó como un soplo, como un ladrón en la noche, habría de formar parte de mi vida y mi quehacer diario durante el resto de mis días, aun cuando de tiempo en tiempo lo olvidara. Y que su amor, su gran amor, ha movido los hilos de mis sentimientos, de forma que hay tanto de lo que soy ahora que le debo a la fortuna de encontrarme con él, que creo que al menos le debo lo único que de cierto me pidió: ¿qué fue aquello que aprendí? ¿de qué forma me cambió? ¿qué soy hoy, que no sería si él no hubiera aparecido en mi intensa y ordenada vida?



Hoy sé, pasado el tiempo, qué palabras eran ésas que no debía decir. Porque, de alguna manera, por medio de no sé qué extraño conocimiento, él sabía que, cuando yo fuera capaz de regalarle un “te quiero”, todo habría terminado.



A él, a quien tanto he querido, y a mí misma, por tantos motivos, nos dedico, desde hoy y hasta que la inquietud de registrar lo vivido me lo permita, este



LIBRO DE LAS COSAS APRENDIDAS




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domingo, 31 de enero de 2010

Soneto

Mi corazón abre sus fauces poderosas

Hoy ajado de riscos y caminos

Hondo alarde, reclama que la alondra

Haga huir de este ciego albor el frío



No sucumbas a una muerte redentora

No desvele mis amores este grito

Que un ejército de agujas poderosas

Anda suelto como pájaro sin nido



Volverán mis aguas calmas al abrigo

De ambiciosos oleajes y corrientes

Que hoy anegan estos pastos que eran míos



Aunque un velo prive al día de su brillo

Y tus ojos con los míos no se encuentren

Yo pintaré de realidad este espejismo



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sábado, 30 de enero de 2010

Poema

Yo no quiero ser nada

Solo en el barranco espero

El alud o el torrente

O que crezcan mis alas

Igual da

Yo no quiero ser nada



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jueves, 24 de diciembre de 2009

Huida. El cobarde y el valiente, en ocasiones comparten destinos (y amores)

Bajo la gélida luz de la farola


Con tu adiós camuflado de deseo


Tu abrigo rojo, cometa en retirada


La helada ya marchita nuestro huerto



Aún despierto en un sueño tan querido


Nos faltaron mil caricias con sus besos


Labios secos, pupilas empapadas


Quedo helado, tirito, lloro, muero



Dos inviernos de sueños anunciados


El poder de un torbellino inconveniente


¿Puede ser una dicha inoportuna?


Lo que mueve nuestras vidas, ¿traerá muerte?



Fue tan pronto, mi amor, para el fracaso


Es tan tarde para no caer rendidos


Que el olvido es una meta inalcanzable


No sé bien si lo odio o lo persigo



Mi corazón no escapará de tus milongas


Cortejándote, soñándome contigo


Amarrado a tu cintura tan querida


En tu risa escapará como un furtivo



No navegues, pliega velas, siente el frío,


Dale pausa a tu fatiga enloquecida


Paladea este insólito misterio


De mi espuma, de tu sal, de nuestras vidas

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Confieso que Fui Viento

Confieso que fui viento


Un suspiro escapado

Que borró, temeroso,

Alguno de tus signos en la arena




Yo no sé si eran nombres


Ahora ya no existen


Si, embriagado, impulsé unos hechizos


Pudo ser por el miedo


O por el crepúsculo




Acaso fui el mar


¿No es verdad que añoraste el agua amarga

que juntos quizá nunca soñemos?


O el sueño fui yo

O fueron las olas


O no hay nada




Qué azul es el silencio


La intención, ¡qué blanca!


Si ese felino de luz acaricia mis miedos


Qué mortal arañazo dejarían tus huellas



O prefieres el lamento


Que asesina la duda


Y congela las almas


En un paraíso


Sin mar y sin viento




¿Por qué no eres roca?


¿Qué mar puede contigo?


¿Por qué no soy yo agua dulce


despechada de sabores nuevos?


Invisible




La verdad ya no existe


La condescendencia de un dios

O su abrazo certero


Han añadido un nudo


Al enigma imposible de nuestra inocencia









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